lunes, 2 de octubre de 2017
VIDA Y OBRA DE CERVANTES
- ¿En qué comunidad autónoma actual nació Cervantes?
- ¿En qué siglo(s) se desarrolla su vida?
- ¿Vivió en Italia? ¿Cuánto tiempo?
- ¿Estuvo encarcelado? ¿Sabrías decir por qué?
- ¿Por qué se le denomina “el manco de Lepanto”?
miércoles, 20 de septiembre de 2017
TRATADO QUINTO: Cómo Lázaro se asentó con un buldero, y de las cosas que con él pasó.
A
la mañana siguiente, mi amo se fue a la iglesia para despedir la bula. Y el pueblo se juntó, el cual andaba
murmurando de las bulas, diciendo cómo eran falsas y que el mismo alguacil lo había descubierto.
LAZARILLO, II: EL CURA DE MAQUEDA.
Escapé del
trueno y di en el relámpago, porque este era mucho
peor que el ciego. No digo más, sino que toda la miseria del mundo estaba
encerrada en éste.
LAZARILLO, TRATADO III.
Comienzo a cenar y morder en mis tripas y pan, y disimuladamente miraba al
desventurado señor mío, que no apartaba sus ojos de mis faldas, que en aquel
momentoservían de plato.
Tanta lástima haya Dios de mí como yo había de él, porque sentí lo
que sentía, y muchas veces había por ello pasado y pasaba cada día. Pensaba si
sería bien comedirme a convidarle; mas por haberme dicho que había comido,
temía me no aceptaría el convite.
Finalmente, yo deseaba que aquel pecador me ayudase, y se desayunase como
el día antes hizo, pues había mejor comida, por ser mejor la vianda y menos mi hambre.
Quiso Dios cumplir mi deseo, y aun pienso que el suyo, porque, como comencé a
comer y él se andaba paseando llegóse a mì y díjome:
“Dígote, Lázaro, que tienes en comer la mejor gracia que en mi vida vi a hombre, y
que nadie te lo verá hacer que no le pongas gana aunque no la tenga.”
“La muy buena que tú tienes -dije yo entre mí- te hace parecer la mía hermosa.”
Con todo, parecióme ayudarle, pues se ayudaba y me abría camino para ello, y
dijele:
“Señor, el buen aparejo hace buen artífice. Este pan está sabrosísimo y esta uña
de vaca tan bien cocida y sazonada, que no habrá a quien no convide con su
sabor.”
“¿Una de vaca es?”
“Sí, señor.”
“Dígote que es el mejor bocado del mundo, que no hay faisán que ansí me sepa.”
“Pues pruebe, señor, y verá qué tal está.”
Póngole en las uñas la otra y tres o cuatro raciones de pan de lo más blanco y
asentóseme al lado, y comienza a comer como aquel que tenìa gana, royendo
cada huesecillo de aquellos mejor que un galgo suyo lo hiciera.
desventurado señor mío, que no apartaba sus ojos de mis faldas, que en aquel
momentoservían de plato.
Tanta lástima haya Dios de mí como yo había de él, porque sentí lo
que sentía, y muchas veces había por ello pasado y pasaba cada día. Pensaba si
sería bien comedirme a convidarle; mas por haberme dicho que había comido,
temía me no aceptaría el convite.
Finalmente, yo deseaba que aquel pecador me ayudase, y se desayunase como
el día antes hizo, pues había mejor comida, por ser mejor la vianda y menos mi hambre.
Quiso Dios cumplir mi deseo, y aun pienso que el suyo, porque, como comencé a
comer y él se andaba paseando llegóse a mì y díjome:
“Dígote, Lázaro, que tienes en comer la mejor gracia que en mi vida vi a hombre, y
que nadie te lo verá hacer que no le pongas gana aunque no la tenga.”
“La muy buena que tú tienes -dije yo entre mí- te hace parecer la mía hermosa.”
Con todo, parecióme ayudarle, pues se ayudaba y me abría camino para ello, y
dijele:
“Señor, el buen aparejo hace buen artífice. Este pan está sabrosísimo y esta uña
de vaca tan bien cocida y sazonada, que no habrá a quien no convide con su
sabor.”
“¿Una de vaca es?”
“Sí, señor.”
“Dígote que es el mejor bocado del mundo, que no hay faisán que ansí me sepa.”
“Pues pruebe, señor, y verá qué tal está.”
Póngole en las uñas la otra y tres o cuatro raciones de pan de lo más blanco y
asentóseme al lado, y comienza a comer como aquel que tenìa gana, royendo
cada huesecillo de aquellos mejor que un galgo suyo lo hiciera.
lunes, 18 de septiembre de 2017
LAZARILLO, TRATADO I: TRETA DE LA LONGANIZA Y FINAL DEL I TRATADO.
Estábamos en Escalona, en un mesón y me dio un pedazo de longaniza para que la asase y
mandó que fuese a por vino a la taberna. Había cerca del fuego un nabo pequeño.
mandó que fuese a por vino a la taberna. Había cerca del fuego un nabo pequeño.
Como en el mesón estábamos los dos solos y me vi con apetito goloso por el sabroso olor de la
longaniza, mientras el ciego sacaba de la bolsa el dinero, saqué la longaniza del asador y
rápidamente metí el nabo, el cual mi amo tomó y comenzó a dar vueltas al fuego.
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