viernes, 1 de diciembre de 2017

ALGUNOS ASPECTOS DEL TEATRO BARROCO





Hacia 1580, en que Lope de Vega comienza su carrera dramática, contaba Madrid con tres tipos de teatros: el eclesiástico, el de Corte y el teatro público urbano. Los dos primeros montaban, con gran riqueza escenográfica, piezas en ocasión de celebrar festividades o ceremonias religiosas o cortesanas. La obra
teatral formaba parte de la fiesta como un espectáculo más. A diferencia de estos dos, el teatro público urbano montaba piezas teatrales  con bastante regularidad, si bien no todos los días del año. Este teatro público, para el que se escribió la mayoría de las obras del teatro nacional, es el que nos interesa. En 1579 se fundó el teatro o corral de la Cruz, al que en 1582 vino a añadirse el teatro del Príncipe. Ambos locales, superaron en capacidad, ya que no en comodidad, a los ya existentes en Madrid desde 1574. Pertenecían todos ellos a cofradías religiosas, dedicadas a menesteres caritativos y devotos que, con el fin de obtener dinero para sus hospitales, alquilaban sus corrales a las compañías de representantes.
La estructura física del teatro no podía ser más primitiva. Construido en un cortile, cerrado por casas en tres de sus lados, a cielo raso, constaba de palcoscenico, cubierto con un tejadillo, del cortile donde se ammucchiavano de pie los hombres, llamados mosqueteros, de cuyo gusto, expresado siempre con molto rumore, dependía el successo o fallimento de la comedia; los balcones y ventanas de las casas que daban sobre el corral servían a manera de palcos desde donde veía el espectáculo un público más selecto. El affitto de estos “aposentos” llegó a constituir un pequeño affare. Las mujeres tenían su posto en la “cazuela”, situada al final del patio. Finalmente, había también “desvanes”,  situados encima de los balcones o “aposentos”.
Las funciones eran por la tarde y terminaban una hora antes de la puesta del sol. Solían durar dos horas como mínimo y tres como máximo. Generalmente había representaciones todos los días festivos y dos o tres veces entre semana. Los precios de las entradas eran relativamente reducidos y el control no muy severo.
La escenografía, que irá variando a lo largo del siglo XVII, haciéndose más complicada a medida que nos acercamos a Calderón, era, cuando Lope comienza, bastante simple.
A finales del siglo XVI había en España unas ocho compañías de cómicos reconocidas. En 1615 eran ya doce.

1.- Sustituye por sinónimos las palabras subrayadas y las palabras italianas en cursiva por su equivalente en español.

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