lunes, 23 de abril de 2018

DON ÁLVARO, Jornada V- Versión dramática para TVE


Escena VI


DON ÁLVARO y DON ALFONSO que entra sin desembozarse, reconoce en un momento la celda, y luego cierra la puerta por dentro, y echa el pestillo.


DON ALFONSO
¿Me conocéis?
DON ÁLVARO
No, señor.

DON ALFONSO
¿No encontráis en mi semblante 1935
rasgo alguno que os recuerde
de otro tiempo y de otros males?
¿No palpita vuestro pecho,
no se hiela vuestra sangre,
no se anonada y confunde 1940
vuestro corazón cobarde
con mi presencia?... O, por dicha,
¿es tan sincero, es tan grande,
tal vuestro arrepentimiento,
que ya no se acuerda el padre 1945
Rafael de aquel indiano
don Álvaro, del constante
azote de una familia
que tanto en el mundo vale?
¿Tembláis y bajáis los ojos? 1950
Alzadlos, pues, y miradme.
 (Descubriéndose el rostro y mostrándoselo.) 
DON ÁLVARO
¡Oh Dios!... ¡Qué veo!... ¡Dios mío!
¿Pueden mis ojos burlarme?
¡Del marqués de Calatrava
viendo estoy la viva imagen! 1955
DON ALFONSO
¡Basta, que ya está dicho todo!
De mi hermano y de mi padre
me está pidiendo venganza
en altas voces la sangre.
Cinco años ha que recorro, 1960
con dilatados vïajes
el mundo, para buscaros,
y aunque ha sido todo en balde,
el cielo (que nunca impunes
deja las atrocidades 1965
de un monstruo, de un asesino,
de un seductor, de un infame),
por un imprevisto acaso
quiso por fin indicarme
el asilo donde está a salvo 1970
de mi furor os juzgasteis.
Fuera el mataros inerme
indigno de mi linaje.
Fuisteis valiente; robusto
aún estáis para un combate; 1975
armas no tenéis, lo veo;
yo dos espadas iguales
traigo conmigo: son éstas.
 (Se desemboza y saca dos espadas.)  
Elegid la que os agrade.
DON ÁLVARO
 (Con gran calma, pero sin orgullo.) 
Entiendo, joven, entiendo, 1980
sin que escucharos me pasme,
porque he vivido en el mundo
y apurado sus afanes.
De los vanos pensamientos
que en este punto en vos arden 1985
también el juguete he sido;
quiera el Señor perdonarme.
Víctima de mis pasiones,
conozco todo el alcance
de su influjo, y compadezco 1990
al mortal a quien combaten.
Mas ya sus borrascas miro,
como el náufrago que sale
por un milagro a la orilla,
y jamás torna a embarcarse. 1995
Este sayal que me viste,
esta celda miserable,
este yermo, adonde acaso
Dios por vuestro bien os trae,
desengaños os presentan, 2000
para calmaros, bastantes,
y mas os responden mudos
que pueden labios mortales.
Aquí de mis muchas culpas,
que son, ¡ay de mí!, harto grandes, 2005
pido a Dios misericordia;
que la consiga dejadme.
DON ALFONSO
¿Dejaros?... ¿quién?... ¿Yo dejaros
sin ver vuestra sangre impura
vertida por esta espada 2010
que arde en mis manos desnuda?
Pues esta celda, el desierto,
ese sayo, esa capucha,
ni a un vil hipócrita guardan
ni a un cobarde infame escudan. 2015
DON ÁLVARO
 (Furioso.) 
¿Qué decís?... ¡Ah!...
 (Reportándose.) 
¡No, Dios mío!...

En la garganta se anuda
mi lengua... ¡Señor..., esfuerzo
me dé vuestra santa ayuda!
 (Repuesto.) 
Los insultos y amenazas 2020
que vuestros labios pronuncian
no tienen para conmigo
poder ni fuerza ninguna.
Antes, como caballero,
supe vengar las injurias; 2025
hoy, humilde religioso,
darles perdón y disculpa.
Pues veis cuál es ya mi estado,
y, si sois sagaz, la lucha
que conmigo estoy sufriendo, 2030
templad vuestra saña injusta.
Respetad este vestido,
compadeced mis angustias,
y perdonad generoso
ofensas que están en duda. 2035
 (Con gran conmoción.) 
¡Sí, hermano, hermano!
DON ALFONSO
¿Qué nombre

osáis pronunciar?
DON ÁLVARO
¡Ah!...
DON ALFONSO
Una

sola hermana me dejasteis
perdida y sin honra... ¡Oh furia!
DON ÁLVARO
¡Mi Leonor! ¡Ah! No sin honra: 2040
un religioso os lo jura.
 (En deliro.) 
Leonor..., ¡ay!, la que absorbía
toda mi existencia junta;
la que en mi pecho, por siempre...
Por siempre, sí, sí... que aún dura... 2045
una pasión... Y qué, ¿vive?
¿Sabéis vos noticias suyas?...
Decid que me ama, y matadme.
Decidme... ¡Oh Dios!... ¿Me rehúsa
 (Aterrado.) 
vuestra gracia sus auxilios? 2050
¿De nuevo el triunfo asegura
el infierno, y se desploma
mi alma en su sima profunda?
¡Misericordia!... Y vos, hombre
o ilusión, ¿sois, por ventura 2055
un tentador que renueva
mis criminales angustias
para perderme?... ¡Dios mío!
DON ALFONSO
 (Resuelto.)  
De estas dos espadas, una
tomad, don Álvaro, luego; 2060
tomad, que en vano procura
vuestra infame cobardía
darle treguas a mi furia.
Tomad...
DON ÁLVARO
 (Retirándose.)  
No, que aún fortaleza

para resistir la lucha 2065
de las mundanas pasiones
me da Dios con bondad suma.
¡Ah! Si mis remordimientos,
mis lágrimas, mis confusas
palabras, no son bastante 2070
para aplacaros; si escucha
mi arrepentimiento humilde
sin caridad vuestra furia,
 (Arrodíllase.) 
prosternado a vuestras plantas
vedme, cual persona alguna 2075
jamás me vio...
DON ALFONSO
 (Con desprecio.) 
Un caballero

no hace tal infamia nunca.
Quien sois bien claro publica
vuestra actitud, y la inmunda
mancha que hay en vuestro escudo. 2080
DON ÁLVARO
 (Levantándose con furor.) 
¿Mancha?...¿Y cuál?... ¿Cuál?
DON ALFONSO
¿Os asusta?

DON ÁLVARO
¡Mi escudo es como el sol limpio,
como el sol!
DON ALFONSO
¿Y no lo anubla

ningún cuartel de mulato,
de sangre mezclada, impura? 2085
DON ÁLVARO
 (Fuera de sí.) 
¡Vos mentís, mentís, infame!
Venga el acero; mi furia
  (Toca el pomo de una de las espadas.) 
os arrancará la lengua,
que mi clara estirpe insulta.
Vamos.
DON ALFONSO
Vamos.
DON ÁLVARO
 (Reportándose.) 
No..., no triunfa
2090
tampoco con esta industria
de mi constancia el infierno.
Retiraos, señor.
DON ALFONSO
 (Furioso.) 
¿Te burlas

de mí, inicuo? Pues cobarde
combatir conmigo excusas, 2095
no excusarás mi venganza.
Me basta la afrenta tuya.
Toma.
 (Le da una bofetada.) 
DON ÁLVARO
 (Furioso y recobrando toda su energía.) 
¿Qué hiciste?... ¡Insensato!

Ya tu sentencia es segura:
¡Hora es de muerte, de muerte! 2100
¡El infierno me confunda!


(Salen ambos precipitados.)



Escena VII


El teatro representa el mismo claustro bajo que en las primeras escenas de esta jornada. EL HERMANO MELITÓN saldrá por un lado, y como bajando la escalera; DON ÁLVARO y DON ALFONSO, embozado en su capa con gran precipitación.


HERMANO MELITÓN.-   (Saliéndole al paso.)  ¿Adónde bueno?

DON ÁLVARO.-   (Con voz terrible.)  ¡Abra la puerta!

HERMANO MELITÓN.-   La tarde está tempestuosa, va a llover a mares.

DON ÁLVARO.-  Abra la puerta.

HERMANO MELITÓN.-    (Yendo hacia la puerta.)  ¡Jesús!... Hoy estamos de marea alta... Ya voy... ¿Quiere que le acompañe?... ¿Hay algún enfermo de peligro en el cortijo?...

DON ÁLVARO.-   La puerta, pronto.

HERMANO MELITÓN.-   (Abriendo la puerta.)  ¿Va el padre a Hornachuelos?

DON ÁLVARO.-   (Saliendo con DON ALFONSO.) ¡Voy al infierno!


(Queda el HERMANO MELITÓN asustado.)



Escena VIII
HERMANO MELITÓN
   ¡Al infierno!... ¡Buen vïaje!
También que era del infierno
dijo, para mi gobierno,
aquel nuevo personaje. 2105
¡Jesús, y qué caras tan...!
Me temo que mis sospechas
han de quedar satisfechas.
Voy a ver por dónde van.
 (Se acerca a la portería y dice como admirado.)  
¡Mi gran padre San Francisco 2110
me valga!... Van por la sierra,
sin tocar con el pie en tierra,
saltando de risco en risco.
Y el jaco los sigue en pos
como un perrillo faldero. 2115
Calla..., hacia el despeñadero
de la ermita van los dos.
 (Asomándose a la puerta con gran afán; a voces.) 
¡Hola..., hermanos..., hola!... ¡Digo!...
No lleguen al paredón,
miren que hay excomunión, 2120
que Dios les va a dar castigo.
 (Vuelve a la escena.) 
No me oyen, vano es gritar.
Demonios son, es patente.
Con el santo penitente
sin duda van a cargar. 2125
¡El padre, el padre Rafael!...
Si quien piensa mal, acierta.
Atrancaré bien la puerta...,
pues tengo un miedo cruel.
 (Cierra la puerta.)  
Un olorcillo han dejado 2130
de azufre... Voy a tocar
las campanas.

(Vase por un lado, y luego vuelve por otro como con gran miedo.)

Avisar

será mejor al prelado.
Sepa que en esta ocasión,
aunque refunfuñe luego, 2135
no el padre Guardián, el lego
tuvo revelación.


(Vase.)



Escena IX

El teatro representa un valle rodeado de riscos inaccesibles y de malezas, atravesado por un arroyuelo. Sobre un peñasco accesible con dificultad, y colocado al fondo, habrá una medio gruta, medio ermita con puerta practicable, y una campana que pueda sonar y tocarse desde dentro; el cielo representará el ponerse el sol de un día borrascoso, se irá oscureciendo lentamente la escena y aumentándose los truenos y relámpagos, DON ÁLVARO y DON ALFONSO salen por un lado.

DON ALFONSO
   De aquí no hemos de pasar.
DON ÁLVARO
No, que tras de estos tapiales
bien sin ser vistos, podemos 2140
terminar nuestro combate.
Y aunque en hollar este sitio
cometo un crimen muy grande,
hoy es de crímenes día,
y todos han de apurarse. 2145
De uno de los dos la tumba
se está abriendo en este instante.
DON ALFONSO
Pues no perdamos más tiempo,
y que las espadas hablen.
DON ÁLVARO
Vamos; mas antes es fuerza 2150
que un gran secreto os declare,
pues que de uno de nosotros
es la muerte irrevocable,
y si yo caigo es forzoso
que sepáis en este trance 2155
a quién habéis dado muerte,
que puede ser importante.
DON ALFONSO
Vuestro secreto no ignoro,
y era el mejor de mis planes
para la sed de venganza 2160
saciar que en mis venas arde,
después de heriros de muerte
daros noticias tan grandes,
tan impensadas y alegres,
de tan feliz desenlace, 2165
que al despecho de saberlas,
de la tumba en los umbrales,
cuando no hubiese remedio,
cuando todo fuera en balde,
el fin espantoso os diera 2170
digno de vuestras maldades.
DON ÁLVARO
Hombre, fantasma o demonio,
que ha tomado humana carne
para hundirme en los infiernos,
para perderme..., ¿qué sabes?... 2175
DON ALFONSO
Corrí el Nuevo Mundo... ¿Tiemblas?
Vengo de Lima... Esto baste.
DON ÁLVARO
No basta, que es imposible
que saber quién soy lograses.
DON ALFONSO
De aquel virrey fementido 2180
que, pensando aprovecharse
de los trastornos y guerras,
de los disturbios y males
que la sucesión al trono
trajo a España, formó planes 2185
de tornar su virreinato
en imperio, y coronarse,
casando con la heredera
última de aquel linaje
de los Incas, que en lo antiguo, 2190
del mar del Sur a los Andes
fueron los emperadores,
eres hijo. De tu padre,
las traiciones descubiertas,
aún a tiempo de evitarse, 2195
con su esposa, en cuyo seno
eras tú ya peso grave,
huyó a los montes, alzando
entre los indios salvajes
de traición y rebeldía 2200
al sacrílego estandarte.
No los ayudó la Fortuna,
pues los condujo a la cárcel
de Lima, do tú naciste...

(Hace extremos de indignación y sorpresa DON ÁLVARO.)

Oye..., espera hasta que acabe. 2205
El triunfo del rey Felipe
y su clemencia notable,
suspendieron la cuchilla
que ya amagaba a tus padres,
y en una prisión perpetua 2210
convirtió el suplicio infame.
Tú entre los indios creciste,
como fiera te educaste,
y viniste ya mancebo
con oro y con favor grande, 2215
a buscar completo indulto
para tus traidores padres.
Mas no, que viniste sólo
para asesinar cobarde,
para seducir inicuo 2220
y para que yo te mate.
DON ÁLVARO
 (Despechado.)  Vamos a probarlo al punto.
DON ALFONSO
Ahora tienes que escucharme,
que has de apurar, ¡vive el cielo!,
hasta las heces el cáliz. 2225
Y si, por ser mi destino,
consiguieses el matarme,
quiero allá en tu aleve pecho
todo un infierno dejarte.
El rey, benéfico, acaba 2230
de perdonar a tus padres.
Ya están libres y repuestos
en honras y dignidades.
La gracia alcanzó tu tío,
que goza favor notable, 2235
y andan todos tus parientes
afanados por buscarte
para que tenga heredero...
DON ÁLVARO
 (Muy turbado y fuera de sí.) 
Ya me habéis dicho bastante...
No sé dónde estoy, ¡oh cielos!..., 2240
si es cierto, si son verdades
las noticias que dijisteis...,
 (Enternecido y confuso.) 
¡todo puede repararse!
Si Leonor existe, todo.
¿Veis lo ilustre de mi sangre?... 2245
¿Veis?...
DON ALFONSO
Con sumo gozo veo

que estáis ciego y delirante.
¿Qué es reparación?... Del mundo
amor, gloria, dignidades,
no son para vos... Los votos 2250
religiosos e inmutables
que os ligan a este desierto,
esa capucha, ese traje,
capucha y traje que encubren
a un desertor que al infame 2255
suplicio escapó en Italia,
de todo incapaz os hacen.
Oye cuál truena indignado

(Truena.)

contra ti el cielo... Esta tarde
completísimo es mi triunfo. 2260
Un sol hermoso y radiante
te he descubierto, y de un soplo
luego he sabido apagarle.
DON ÁLVARO

(Volviendo al furor.)

¿Eres monstruo del infierno,
prodigio de atrocidades? 2265
DON ALFONSO
Soy un hombre rencoroso
que tomar venganza sabe.
Y porque sea más completa,
te digo que no te jactes
de noble... Eres un mestizo 2270
fruto de traiciones.
DON ÁLVARO
 (En el extremo de la desesperación.) 
Baste.

¡Muerte y exterminio! ¡Muerte
para los dos! Yo matarme
sabré, en teniendo el consuelo
de beber tu inicua sangre. 2275


(Toma la espada, combaten y cae herido DON ALFONSO.)


DON ALFONSO.-   Ya lo conseguiste... ¡Dios mío! ¡Confesión! Soy cristiano... Perdonadme... Salva mi alma...

DON ÁLVARO.-    (Suelta la espada y queda como petrificado.)  ¡Cielos!... ¡Dios mío!... ¡Santa Madre de los Ángeles!... ¡Mis manos tintas en sangre..., en sangre de Vargas!...

DON ALFONSO.-   ¡Confesión! ¡Confesión!... Conozco mi crimen y me arrepiento... Salvad mi alma, vos que sois ministro del Señor...

DON ÁLVARO.-   (Aterrado.)  ¡No, yo no soy más que un réprobo, presa infeliz del demonio! Mis palabras sacrílegas aumentarían vuestra condenación. Estoy manchado de sangre, estoy irregular... Pedid a Dios misericordia... Y..., esperad..., cerca vive un santo penitente..., podrá absolveros... Pero está prohibido acercarse a su mansión... ¿Qué importa? Yo, que he roto todos los vínculos, que he hollado todas las obligaciones...

DON ALFONSO.-  ¡Ah! ¡Por caridad, por caridad...

DON ÁLVARO.-  Sí, voy a llamarlo... al punto...

DON ALFONSO.-  Apresuraos, padre... ¡Dios mío!


(DON ÁLVARO corre a la ermita y golpea la puerta.)


DOÑA LEONOR.-   (Dentro.) ¿Quién se atreve a llamar a esta puerta? Respetad este asilo.

DON ÁLVARO.-  Hermano, es necesario salvar un alma, socorrer a un moribundo: venid a darle el auxilio espiritual.

DOÑA LEONOR.-   (Dentro.)  Imposible, no puedo; retiraos.

DON ÁLVARO.-   Hermano, por el amor de Dios.

DOÑA LEONOR.-    (Dentro.) No, no; retiraos.

DON ÁLVARO.-   Es indispensable; vamos.  (Golpea fuertemente la puerta.) 

DOÑA LEONOR.-    (Dentro, tocando la campanilla.) ¡Socorro! ¡Socorro!


(Ábrese la puerta.)



Escena X


Los mismos y DOÑA LEONOR vestida con un saco y esparcidos los cabellos, pálida y desfigurada, aparece a la puerta de la gruta, y se oye repicar a lo lejos las campanas del convento.


DOÑA LEONOR.-   Huid, temerario; temed la ira del cielo.

DON ÁLVARO.-    (Retrocediendo horrorizado por la montaña abajo.)  ¡Una mujer!... ¡Cielos!... ¡Qué acento!... ¡Es un espectro!... Imagen adorada... ¡Leonor ¡Leonor!

DON ALFONSO.-    (Como queriéndose incorporar.) ¡Leonor! ¿Qué escucho? ¡Mi hermana!...

DOÑA LEONOR.-   (Corriendo detrás de DON ÁLVARO.)  ¡Dios mío! ¿Es don Álvaro?... Conozco su voz... Él es... ¡Don Álvaro!

DON ALFONSO.-  ¡Oh furia!... Ella es... ¡Estaba aquí con su seductor!... ¡Hipócritas!... ¡Leonor!

DOÑA LEONOR.-   ¡Cielos!... ¡Otra voz conocida!... Mas ¿qué veo?...


(Se precipita hacia donde ve a DON ALFONSO.)


DON ALFONSO.-  ¡Ves al último de tu infeliz familia!

DOÑA LEONOR.-    (Precipitándose en los brazos de su hermano.)  ¡Hermano mío!... ¡Alfonso!

DON ALFONSO.-    (Hace un esfuerzo, saca un puñal, y hiere de muerte a LEONOR.)  ¡Toma, causa de tantos desastres, recibe el premio de tu deshonra!... Muero vengado.  (Muere.) 

DON ÁLVARO.-  ¡Desdichado!... ¿Qué hiciste?... ¡Leonor! ¿Eras tú?... ¿Tan cerca de mí estabas?... ¡Ay!  (Sin osar acercarse a los cadáveres.)  Aún respira..., aún palpita aquel corazón todo mío... Ángel de mi vida..., vive, vive...; yo te adoro... ¡Te hallé, por fin... sí, te hallé... muerta!  
(Queda inmóvil.)



Escena última


Hay un rato de silencio; los truenos resuenan más fuertes que nunca, crecen los relámpagos, y se oye cantar a lo lejos el Miserere a la comunidad, que se acerca lentamente.


VOZ DENTRO.-  ¡Aquí, aquí! ¡Qué horror!


(DON ÁLVARO vuelve en sí y luego huye hacia la montaña. Sale el PADRE GUARDIÁN con la comunidad, que queda asombrada.)


PADRE GUARDIÁN.-   ¡Dios mío!... ¡Sangre derramada!... ¡Cadáveres!... ¡La mujer penitente!

TODOS LOS FRAILES.-  ¡Una mujer!... ¡Cielos!

PADRE GUARDIÁN.-  ¡padre Rafael!

DON ÁLVARO.-   (Desde un risco, con sonrisa diabólica, todo convulso, dice.) Busca, imbécil, al padre Rafael... Yo soy un enviado del infierno, soy el demonio exterminador... Huid, miserables.

TODOS.- ¡Jesús, Jesús!

DON ÁLVARO.-  Infierno, abre tu boca y trágame! ¡Húndase el cielo, perezca la raza humana; exterminio, destrucción...!  (Sube a lo más alto del monte y se precipita.) 

EL PADRE GUARDIÁN Y LOS FRAILES.-    (Aterrados y en actitudes diversas.)  ¡Misericordia, Señor! ¡Misericordia!






Madrid, año de 1835

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